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"En su libro ‘Los Mil Días de Kennedy’, Arthur Schlesinger junior afirma que Frank Bender declaraba públicamente que llevaba la contrarrevolución en el talonario de su chequera. Así numerosos personajes siniestros se convirtieron en ricos de la noche a la mañana y empezaron a recorrer el mundo, viviendo de ese inescrupuloso quehacer comercial".
Es innegable –dice Hedelberto– que el despegue económico de Miami y las grandes fortunas individuales se impulsaron por el tráfico de droga, el lavado de dinero y los robos de dinero federal que se entrega a hospitales, al Medicare y a otras obras sociales.
"Cuando el Iráncontra la guerra se financiaba con ese negocio. Los aviones llevaban armas a Nicaragua y regresaban con cocaína a California y otras ciudades.
Y ni hablar de los largos brazos de la familia Mas.
Mas Canosa fue un Al Capone moderno o jefe de la mafia de Miami".
El dictador Fulgencio Batista se robó varios centenares de millones de dólares del erario público cubano. Muchos emigrantes cubanos huyeron desde 1959, tras la caída de Batista, para evitar ser juzgados y encarcelados en Cuba por crímenes o robos realizados entre 1952 a 1958.
La inmensa mayoría de ellos –sobre todo de los que se fueron en los primeros meses de 1959– fueron personas comprometidas por completo con el régimen batistiano:
asesinos confesos como Rolando Masferrer, Esteban Ventura Novo, José Eleuterio Pedraza y otros. Luego de sus asesinatos en la Isla, encontraron refugio y apoyo incondicional en el gobierno norteamericano.
"Muchos que huyeron no tuvieron tiempo para recoger sus miles de pesos en los bancos. Otros, como los Fanjul, los Bacardí y los Lobo, por ejemplo, tenían la plata en cuentas bancarias y negocios en Estados Unidos. Algunos tenían dinero en el Norte, entre ellos ‘Chiri’ Mendoza, ‘Perico’ Suárez y Badía".
Comenta el autor que Fulgencio Batista sacó varios centenares de millones de dólares y lo hicieron también los que tenían cargos administrativos en su gobierno. En 1950 ya ascendía a más de 260 millones de dólares el capital independiente de origen cubano depositado en Estados Unidos, y entre 1954 y 1958 se depositaron otros 128.600.000.
PODERES CON MANOS SUCIAS
El actual poder de Miami está compuesto por el periódico The Miami Herald, su vocero; la compañía de electricidad Bell South; la compañía de teléfonos, la
Burdines, tiendas por departamentos; el South East Bank y la denominada "Mesa Redonda", con 30 millonarios, entre ellos: Carlos Arboleda, José Arriola, Luis Botifoll, Paul Cejas, Armando Codina, Carlos Manuel de Céspedes, Alberto Ibarguren, Jorge Más Santos, Ralph Peñalver, Jorge Pérez, Sergio Pino y Carlos Saladrigas, entre otros.
El libro explica que tales poderes se concentran en el Orange Bowl Committee y en el United Way, el llamado grupo caritativo de esa sociedad americana. Y
argumenta que un capo mafioso, Salvador Magluta –"Sal"– llegó a Miami cuando tenía cuatro años y devino importante jefe del cartel que controlaba a hampones del narcotráfico de Miami a Cali, Medellín y
Panamá. En enero de 2003 ese sujeto fue condenado a 205 años de prisión y a pagar 63 millones de dólares, acusado de introducir en Miami altas cifras de cocaína
y ganar con ello más de 2.000 millones de dólares entre 1978 y 1991.
DROGA Y LAVADO
El Nuevo Herald informó que durante cinco días las 2.754 libras de pasta de cocaína –la segunda mayor confiscación de esa droga en la historia de los Estados Unidos– permanecieron en unas falsas poleas de
aluminio en un almacén del Aeropuerto Internacional de Miami. Estaban dirigidas a la empresa Pérez Roura junior, la EuroMachine Industrial Parts and Molds,
Inc. Fue recogida el 9 de julio de 1984 por Jesús Wilfredo Valle, que conducía un camión Ryder. Pérez Roura y su esposa Teresa seguían el carro en un auto
Camaro. En esa época todo el cargamento valía 31 millones de dólares.
Como el artífice principal era el hijo del
comentarista radial Armando Pérez Roura, vocero de la derecha cubanoamericana y director de la emisora Radio
Mambí, las demandas se disolvieron y el caso "polea" pasó por Miami como uno más de una extensa lista.
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