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La industria global de servicios de salud, un negocio de
US $3 billones anuales, y revela la estructura de sistemas complejos y opacos
que son propicios para que se genere corrupción.
Mientras que la mayoría de
las personas empleadas en el sector realizan sus funciones con diligencia e
integridad, existe evidencia, dentro del amplio espectro de los servicios
médicos, de problemas de corrupción que van de los hurtos y la extorsión,
hasta masivas distorsiones en las políticas de salud y de los presupuestos
como resultado de sobornos a funcionarios.
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La corrupción invade la provisión de servicios de salud, ya sean públicos o
privados, simples o sofisticados.
_ Los presupuestos de salud pública se distorsionan por parte de funcionarios
poco éticos para su beneficio privado.
_ Los hospitales funcionan como tiendas de auto-servicio para el
enriquecimiento ilícito, con adquisiciones de instrumental y suministros poco
claros, y empleados fantasmas en sus nóminas.
_ Los trabajadores en el sector de la salud exigen dinero por servicios que
deberían proveerse gratuitamente. En Bulgaria, como ocurre en gran parte
del sur de Europa, los médicos suelen recibir pagos informales o regalos
pequeños a cambio de tratamientos médicos. Estos pagos varían entre 10 y
50 dólares y en algunos casos pueden subir hasta 1,000 dólares.
_ En Filipinas, un aumento del 10% en la extorsión por sobornos por parte
del personal médico, resulta en una reducción de la tasa de inmunización
infantil de hasta un 20%.
_ En Camboya, ciertos indicadores de salud han caído a pesar del aumento
de la asistencia sanitaria, debido en parte a la malversación de los fondos
destinados a salud; mientras que en el Reino Unido, mecanismos de control
más estrictos han reducido las pérdidas generadas por corrupción en US
$300 millones desde 1999.
_ En Costa Rica, casi el 20 por ciento de un préstamo de US $40 millones en
asistencia sanitaria asignada a la compra de equipo médico se desvió a
bolsillos privados.
“La corrupción socava la confianza del público en la comunidad médica. Las
personas tienen derecho a esperar que los medicamentos de los cuales
dependen sean auténticos. Tienen derecho a creer que los médicos ponen el
interés de los pacientes por encima de sus propios beneficios. Y por encima de
todo, tienen derecho a creer que la industria de los servicios de salud está
pensada para curar, no matar,” dice David Nussbaum, Director Ejecutivo de
Transparency International.
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